Pope alienta a confiar en la promesa de Dios, pero advierte que se necesita «valentía»

Vaticano, 3 de junio. 20 / 08:44 am (ACI).- El Papa Francisco animó a los cristianos a confiar en la promesa de Dios, pero al mismo tiempo advirtió que «no es fácil, se necesita valor».

En la catequesis pronunciada el miércoles 3 de junio, en la Audiencia General celebrada en la Biblioteca del Palacio Apostólico, el Pontífice dio el ejemplo de Abraham, que confiaba en la promesa de Dios.

Abraham «sintió una voz que comenzó a resonar en su vida. Una voz que os invita a embarcaros en un camino absurdo: una voz que os anima a abandonar vuestra patria, desde las raíces de vuestra familia, para avanzar hacia un nuevo futuro, un futuro diferente. Todo esto basado en una promesa en la que sólo tienes que confiar».

El primer patriarca «escucha la voz de Dios y confía en su palabra». Con este acto de confianza en Dios nace «una nueva forma de entender la relación con Dios», enfatizó el Pontífice.

«Abraham es el hombre de la Palabra. Cuando Dios habla, el hombre se convierte en el receptor de esta Palabra y de su vida, el lugar donde pide encarnar. Esta es una gran novedad en el camino religioso del hombre: la vida de los fieles comienza a ser entendida como una vocación, es decir, llamada, como un lugar donde se cumple una promesa.»

El Papa subrayó: «En la vida de Abraham, la fe se convierte en historia. De hecho, Abraham, con su vida, con su ejemplo, nos enseña este camino, este camino en el que la fe se convierte en historia». La novedad en el contexto cultural de Abraham es importante: «Dios ya no se ve sólo en los fenómenos cósmicos, como un Dios distante, que puede inculcar el terror».

Por el contrario, «el Dios de Abraham se convierte en el ‘Dios mío’, el Dios de mi historia personal, que guía mis pasos, que no me abandona, el Dios de mis días, el compañero de mis aventuras, la Providencia de Dios.»

Abraham desarrolla una familiaridad con Dios nunca antes vista. «Es capaz de discutir con él, manteniendo siempre su fidelidad».

«No tengamos miedo de discutir con Dios», invitó el Papa. «Diré algo que puede parecer heresía. A menudo oía a la gente decirme: ‘Pero sabes, esto me pasó a mí y yo estaba enojado con Dios’. ‘¿Pero, ¿tuviste el valor de estar enojado con Dios?’. «Sí, estaba enojado!». ‘Esta es una forma de oración, porque sólo un niño es capaz de enojarse con su padre y luego reunirse con él de nuevo.'»

El Papa Francisco concluyó: «Aprendemos de Abraham a orar con fe: a escuchar al Señor, a caminar, al diálogo hasta que discutamos, pero siempre dispuestos a aceptar la palabra de Dios y a ponerla en práctica».

 

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